Viernes 23 de febrero: San Policarpo, obispo

Viernes 23 de febrero: San Policarpo, obispo

San Policarpo, obispo nacido en el año 69 en Esmirna, fue educado por testigos directos de Jesús. Fue martirizado en el año 155 por su firmeza en la fe cristiana.

Policarpo, nacido en el año 69 en Esmirna (actual Izmir en Turquía), fue educado en la fe por testigos directos de Jesús y designado obispo por los propios apóstoles en el año 100. Su discípulo Ireneo, obispo de Lyon, lo elogia como buen pastor y defensor de la causa cristiana. En 107, albergó a Ignacio, obispo de Antioquía, quien viajaba a Roma para enfrentar el martirio en medio de una persecución local. Policarpo, testigo de estos eventos, fue alabado por Ignacio en una carta que perduraría en las generaciones cristianas.

En el año 154, Policarpo viajó desde Asia Menor a Roma para discutir con el papa Aniceto sobre la fecha de la Pascua. A pesar de no llegar a un acuerdo, mantuvieron la paz y la amistad. Después de su regreso (155), estalló la persecución, como la ocurrida en Esmirna bajo el reinado del emperador Antonino Pío. A sus 86 años, Policarpo se negó a renunciar a su fe y fue quemado vivo.

El relato de su martirio, registrado en el “Martirio de Policarpo” por un testigo ocular, es la primera obra cristiana dedicada exclusivamente a la narración del sufrimiento de un mártir. Policarpo, fiel a la exhortación de Ignacio, enfrentó la persecución con paciencia, rechazó renegar de su fe y subió a la hoguera sin ser atado. En su carta a los Filipenses destaca la importancia de imitar la paciencia de Cristo.

 

Fuente: SantieBeati.It

 

Mt 5,20-26
Ve a reconciliarte con tu hermano

Jueves 22 de febrero: La Cátedra del Apóstol San Pedro

Jueves 22 de febrero: La Cátedra del Apóstol San Pedro

La Cátedra del Apóstol San Pedro celebra la misión del apóstol y sus sucesores. La cátedra, silla fija del Sumo Pontífice y obispos, simboliza la autoridad en la Iglesia local.

La festividad de la Cátedra del Apóstol San Pedro es una tradición centenaria arraigada desde el siglo III en Roma. En esta celebración se agradece a Dios por la misión encomendada al apóstol San Pedro y sus sucesores. La cátedra, literalmente, es la silla fija del Sumo Pontífice y de los obispos. Se encuentra permanentemente en la iglesia madre de la diócesis (de aquí el nombre de “catedral”) y es el símbolo de la autoridad del obispo y de su magisterio ordinario en la Iglesia local.

La historia de la Iglesia encuentra sus primeras “sedes” en el Cenáculo, donde Jesús compartió la Última Cena con sus discípulos, y más tarde en Antioquía (en la actual Turquía), donde Pedro fue el primer obispo. La ciudad celebraba la Cátedra de Pedro el 22 de febrero, marcando su importante papel en la historia cristiana.

Posteriormente, Pedro se trasladó a Roma, la cúspide del Imperio, donde concluyó su vida con martirio al servicio del Evangelio. La sede de Roma fue reconocida como la de su sucesor, cuya “cátedra” representaba la del Apóstol encargado por Cristo de guiar a su rebaño.

Hasta 1960, existían dos celebraciones de la Cátedra de San Pedro, una el 18 de enero para la sede de Roma y otra el 22 de febrero para Antioquía. El Papa Juan XXIII unificó ambas fiestas en 1960, eliminando la del 18 de enero.

 

Fuente: Vatican News y sanctoral.com
Imagen: “Entrega de las llaves a San Pedro”, Pietro Perugino.
1482, fresco, 335 x 550 cm, Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano.

 


 

Mt 16,13-19
Tú eres Pedro y te daré las llaves del Reino de los cielos

Miércoles 21 de febrero: San Pedro Damián

Miércoles 21 de febrero: San Pedro Damián

Pedro Damián, Doctor de la Iglesia, vivió una vida marcada por la adversidad y la devoción. Prior de Fonte Avellana, fue precursor de la Reforma Gregoriana.

Pedro Damián, nacido en 1001 y declarado Doctor de la Iglesia en 1828, vivió una vida marcada por la adversidad y la devoción. Después de la muerte de sus padres, su hermano Damián (de quien tomó su nombre como su propio apellido) lo rescató de una vida de servidumbre, enviándolo a educarse en Faenza y Parma. Destacó como maestro en Ravenna, pero su anhelo de servir a Dios lo llevó a convertirse en monje benedictino en Fonte Avellana a los 34 años. Su vida monástica estuvo marcada por la austeridad y el servicio a los pobres.

Nombrado prior del monasterio de Fonte Avellana en 1043, Pedro Damián fundó varias comunidades religiosas, destacándose por su lucha contra la mundanalidad y la corrupción clerical. Su papel en la Reforma Gregoriana, como cardenal obispo de Ostia en 1057, fue crucial, participando en el sínodo de Letrán en 1059. A pesar de sus logros, Pedro Damián nunca presumió de su erudición, priorizando la adoración a Dios sobre la escritura. Su influencia se extendió en la defensa de la disciplina monástica y la lucha contra la corrupción clerical.

Pedro Damián también contribuyó a la reforma eclesiástica, oponiéndose a los antipapas y realizando misiones en nombre del Pontífice. Murió en Faenza en 1072, pero su legado perdura, con cultos locales que surgieron tras su muerte. En 1828, el Papa León XII extendió su fiesta a la Iglesia Universal, reconociendo la santidad y la contribución de Pedro Damián a la Iglesia.

 

Fuente: CatholicSaints.Info

 


 

Lc 11,29-32
A esta generación no le será dado otro signo que el de Jonás

Martes 20 de febrero: San Francisco y Santa Jacinta

Martes 20 de febrero: San Francisco y Santa Jacinta

Francisco y Jacinta, los pastorcitos de Fátima, fueron dos hermanos que vieron a la Virgen y difundieron su mensaje de esperanza. Murieron en plena niñez, pero su legado perdura.

Francisco de Jesús Marto, nacido el 11 de junio de 1908, y su hermana Jacinta, nacida el 5 de marzo de 1910, son conocidos como los pastorcitos de Fátima. Criados en Aljustrel, Portugal, recibieron una sencilla educación cristiana y se convirtieron en pastores junto con su prima Lucía. En 1916 vieron a un ángel tres veces, quien los invitó a adorar a Dios. El 13 de mayo de 1917, observaron la aparición de la Virgen María quien les pidió regresar a la Cova da Iria los días 13 de cada mes hasta octubre.

Durante seis encuentros, la Virgen transmitió un mensaje de esperanza y llamó a la conversión a través de la oración del rosario, el sacrificio reparador y la consagración al Corazón Inmaculado. La vida de Francisco se centró en la contemplación, rezando numerosos rosarios y buscando la soledad para pensar en Dios. Jacinta, conmocionada por el sufrimiento de los pecadores, dedicó su vida a rezar y sacrificarse por la conversión de ellos, la paz mundial y el Santo Padre.

El 4 de abril de 1919 murió Francisco, que sólo tenía diez años. Había enfermado en octubre de 1918 por la epidemia bronconeumónica, al igual que su hermana Jacinta, que enfermó a finales de 1918. Estuvo ingresada en el Hospital de Ourém y posteriormente en Lisboa. Murió sola, a las 22:30 horas del 20 de febrero de 1920, a la edad de 9 años. Sin embargo, su legado persiste, recordándonos el llamado a la oración y la conversión en un mundo marcado por el sufrimiento.

Esta advocación mariana dio inicio al culto de Nuestra Señora de Fátima.

 

Fuente: Santuario de Fátima

Mt 6,7-15
Ustedes oren de esta manera

Declaración Pública del Obispo de Valparaíso sobre el cierre del Hospital de Niños y Sala Cuna de Viña del Mar

Declaración Pública del Obispo de Valparaíso sobre el cierre del Hospital de Niños y Sala Cuna de Viña del Mar

Monseñor Jorge Vega Velasco: “Los cuatro integrantes del Directorio designados por este Obispo, no han concurrido con su aprobación al acuerdo de poner término” al Hospital del Niño y Sala Cuna de Viña del Mar.

A continuación, me referiré a la información publicada en portada de El Mercurio de Valparaíso, el 12 de febrero de 2024, con el titular “Centenario Hospital de Niños cierra debido a crisis financiera”, que da cuenta de un reportaje, realizado a partir de las opiniones emitidas por el actual Gerente del Hospital, en las cuales se indica que el Directorio de la Corporación ha decidido “poner fin de manera definitiva a los servicios del hospital y la atención de pacientes de Viña del Mar y la región”. Asimismo, se recogen otras afirmaciones, vertidas por un ex director de dicho establecimiento y por el presidente regional del Colegio Médico, quienes aluden a la injerencia del Obispado de Valparaíso en el Directorio del “Hospital de Niños y Cunas de Viña del Mar” y su futuro cierre.

Por las responsabilidades atribuidas a este Obispo, nos habría gustado que El Mercurio de Valparaíso también se hubiera puesto en contacto con la Iglesia. De este modo, habríamos tenido la oportunidad de explicar el rol que hemos cumplido en la materia. Al respecto, es necesario precisar que, para el Obispado de Valparaíso, la obra que doña María Teresa Brown legó a la comunidad, consistente en el “Hospital de Niños y Cunas de Viña del Mar”, ha constituido, constituye y constituirá siempre un motivo de especial preocupación. Como ha quedado en evidencia en los más de cien años de existencia de esta institución hospitalaria. La Iglesia siempre ha tenido el mismo propósito: que el legado de la benefactora se cumpla en la forma predispuesta por ella en su testamento.

El Directorio de la Corporación está constituido por nueve personas, de las cuales sólo cuatro responden a la confianza del Obispo de Valparaíso. Los cuatro integrantes del Directorio, designados por este Obispo, no han concurrido con su aprobación al acuerdo de poner término a esta obra de beneficencia, que tanto ha aportado a nuestra Región. Por el contrario, estos directores, la Rectoría de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y el suscrito, hemos entregado varias alternativas a la presidenta de la Corporación para mantener la obra en funcionamiento. Ninguna de estas opciones han sido de su satisfacción.

A finales del 2022, el Rector de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso le manifestó que esta institución de educación superior de excelencia estaba en condiciones de asumir la administración del Hospital, con la finalidad de mejorar la gestión y revertir los déficits financieros. Es relevante indicar a la opinión pública que la presidenta de la Corporación no dio respuesta durante más de un año y ofreció, unilateralmente, sin consulta formal al directorio, la venta del terreno a un tercero, poniendo en quiebre la confianza entre los directores y la gobernanza de la Corporación.

Asimismo, en diciembre del 2023, tuve una conversación personal con la presidenta de la Corporación con el firme propósito de apoyar la mantención del hospital. El corazón del diálogo se centró en: “Salvemos al Hospital del Niño”. En esa ocasión, ella se comprometió a darnos una respuesta formal, previa consulta a las personas que integran las “Damas de Azul”. No hubo respuesta y dos días después convocó al directorio en una notaría de la ciudad, cuyo único punto de la tabla fue la venta del hospital, desestimando de este modo el ofrecimiento y la voluntad de este Obispo.

En consecuencia, el Obispado de Valparaíso cautelará de modo efectivo el cumplimiento de la voluntad de la benefactora, como también las finalidades y objetivos previstos en los estatutos sociales de la Corporación antes referida. Este Obispo considera que, si se llegara a vender, finalmente, el “Hospital del Niño y Sala Cuna de Viña del Mar”, se termina el mandato de la benefactora en cuanto Corporación. No obstante ello, en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso promoverá la creación de una nueva institución que pueda cumplir con la misión y los compromisos definidos por doña María Teresa Brown en su legado.

 

Monseñor Jorge Vega Velasco svd
Obispo Diócesis de Valparaíso

 

Fuente: Obispado de Valparaíso