Viernes 9 de febrero: San Reinaldo

Viernes 09 Febrero 2024 | El Santo del día

San Reinaldo de Nocera, noble nacido en 1150, renunció a la riqueza para abrazar la vida religiosa. Como obispo, destacó por su caridad. Falleció en 1217, su cuerpo incorrupto y reliquias se veneran hasta hoy.

San Reinaldo de Nocera, nacido en el año 1150 en el seno de una familia de ascendencia germánica, fue el primogénito del conde de Postignano. A pesar de las expectativas de su familia de que siguiera una carrera política debido a su noble linaje, Reinaldo sintió un llamado más profundo hacia la vida religiosa. Su historia es un testimonio de renuncia a las riquezas terrenales en busca de una conexión más cercana con lo divino.

Recibió una educación esmerada que lo preparó para los caminos de la nobleza, pero su corazón anhelaba una vida diferente. En un acto de desprendimiento, Reinaldo donó todas sus posesiones y se retiró del bullicio del mundo para convertirse en ermitaño. Escogió la montaña de Serrasanta, cercana a Gualdo Tadino, Italia, como su refugio, donde buscó la paz espiritual lejos de las distracciones mundanas.

El camino de Reinaldo lo llevó a la orden Benedictina camaldulense en Fonte-Avellana, Umbría, Italia, donde demostró su devoción a la vida monástica. Su ascenso fue notable, siendo elegido prior de su monasterio y posteriormente designado obispo de Nocera en 1209, un cargo que desempeñó hasta 1213. Durante su tiempo en la Curia Romana, contribuyó activamente a la Iglesia y participó en la promulgación de la Indulgencia de la Porciúncula en agosto de 1216.

La caridad de San Reinaldo hacia los pobres se convirtió en una parte integral de su legado. Su vida estuvo marcada por actos de compasión y generosidad, ganándose el respeto y la admiración de quienes lo rodeaban. Su conexión con lo divino se manifestaba en sus acciones, convirtiéndolo en un ejemplo viviente de los principios cristianos.

El 9 de febrero de 1217, San Reinaldo dejó este mundo en Nocera, Umbría, Italia, pero su influencia perduró. Su cuerpo, descubierto incorrupto, se convirtió en un signo tangible de su santidad. Sus reliquias fueron inicialmente resguardadas en una urna en la iglesia de Santa Maria dell’Arengo, y más tarde, en 1456, fueron consagradas en la catedral de Santa Maria Assunta.

La devoción popular y los informes de milagros comenzaron a circular poco después de su fallecimiento. El obispo Pelagio Pallavicini, impresionado por la incorruptibilidad del cuerpo de San Reinaldo, aprobó oficialmente su culto a finales de 1217. Su elección como patrono de Nocera y copatrono de la diócesis en 1448 destaca la profunda huella dejada por este hombre de fe.

En el transcurso de los siglos, la devoción a San Reinaldo de Nocera ha perdurado, atrayendo a peregrinos y fieles que buscan inspiración en su vida piadosa. Las reliquias, trasladadas a la iglesia de San Felicissimo en 1997 debido a los daños causados por un terremoto en la catedral, siguen siendo un recordatorio tangible de la conexión entre lo terrenal y lo divino que caracterizó la vida de este venerado santo.

 

Fuente: CatholicSaints.Info
Imagen: diocesiassisi.it

 

Mc 7,31-37
Hace oír a los sordos y hablar a los mudos

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